En los últimos años las esferas económica, cultural
y personal han dado un vuelco y la educación no ha modificado sus programas y
es necesario que lo haga, ya que la sociedad actual necesita de jóvenes
creativos y motivados. Para ello hace falta enseñar con la finalidad de
innovar; para ayudarles a elegir sus dominios, lo que les gusta. La labor del
docente por tanto será enseñar con aquello que les apasiona. En el vídeo, se les compara (a los alumnos)
con cohetes espaciales; son rápidos, difíciles de controlar, buenos pilotos,
con alta necesidad de combustible y con gran capacidad de retorno. Aprenden más
de sí mismos, de sus relaciones con iguales, que en la escuela.
Tenemos que conseguir transformar la escuela con un
método de aprendizaje social y emocional que se base en una educación
personalizada, en fomentar la creatividad, el talento y en potenciar el
desarrollo. Para ello, necesitamos presionar al docente para inculcar lo
académico. Cuantas más habilidades les demos, más disfrutarán enseñando y esto
hará que no se centren tanto en los resultados académicos y así evitar el
abandono de los alumnos.
Trataremos de cambiar la forma de pensar para ser
capaces de superar retos.
“Si no estás dispuesto a equivocarte, no llegarás a
nada original”.
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